El día 27 de marzo, recibió uno de los seminaristas el ministerio al lectorado y cinco el acolitado.
El obispo presidió la eucaristía a las once en el palacio arzobispal, junto a los familiares, amigos, numerosos sacerdotes y todos los seminaristas.

Recibir estos ministerios, además de ser un gran regalo del Señor, suponen un importante paso que la Iglesia, madre y maestra, pide para llegar al diaconado y sacerdocio.
Como decía el obispo en la homilía, el lector, se encarga de proclamar y enseñar la palabra que anteriormente ha sido interiorizada y rezada como alimento imprescindible. Y a los acólitos les corresponde el servicio al altar. Para finalizar la celebración, el obispo animó a todos los jóvenes a seguir sin miedo la llamada del Señor, y pidió a todos los padres dar con generosidad lo que han recibido como Don.
Mandamos un saludo muy especial a nuestra querida Andrea, que está ahora en Chile, y que tanto bien nos ha hecho en estos años que ha estado con nosotros trabajando en el seminario.


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