Como cada año después de los exámenes de junio realizamos un viaje de fin de curso. Acabamos de terminar el año sacerdotal, qué mejor sitio para ir que el pueblecito de ese gran sacerdote como fue San Juan María Vianney. Partimos rumbo a Francia el lunes 21 por la mañana después de la Eucaristía. Queríamos hacer noche en Lourdes, pero antes paramos a comer en un pueblecito de Guipúzcoa llamado Ordizia.

De allí rumbo a Lourdes, donde llegamos por la tarde a tiempo de participar en el rosario de las antorchas y rezar vísperas todos juntos frente a la gruta.

El martes 22 tuvimos la suerte de poder celebrar la Eucaristía en la gruta. Los que han estado en Lourdes saben lo especial que es este sitio y mucho más si tenemos la oportunidad de celebrar lo más grande que tenemos los cristianos.
De Lourdes a Ars nos esperaba un largo trayecto, así que terminada la Eucaristía nos pusimos en camino temprano. Tras muchas horas de furgoneta llegamos por fin a nuestro querido pueblecito de Ars por la tarde.

Nos alojamos en el Foyer sacerdotal Juan Pablo II, donde residen seminaristas del seminario internacional pertenecientes a la fraternidad sacerdotal Juan María Vianney. Ars es muy especial, solamente por el hecho de poder estar un rato rezando en la parroquia del santo cura y de estar junto a su tumba y contemplar su cuerpo incorrupto merece la pena hacer los kilómetros que hagan falta. La parroquia está como entonces, el confesionario junto a la sacristía, las capillas de santa Filomena o de la Inmaculada. El altar donde celebraba el cura de Ars en la cripta. La casa de la Providencia que fundó él para atender a tantas niñas pobres de su época y que ahora aparte de ser un gran albergue para peregrinos contiene una capillita con adoración perpetua y en la que es una gozada pasar un buen rato rezando. Sólo estuvimos un día y medio en Ars, pero lo aprovechamos todo lo que pudimos. Dos momentos realmente especiales fueron el bajar al pueblo rezando todos juntos el rosario desde el monumento del encuentro del cura con el niño y el celebrar la Eucaristía en la cripta en el mismo altar y con el mismo cáliz del santo cura.
Nos encomendamos a San Juan María Vianney para que el Señor nos haga desvivirnos por las almas con ese celo y amor que movían el corazón del cura de Ars.


Con tristeza partimos de Ars el jueves 24 hacia otro sitio muy especial, Paray Le Monial. Lugar donde tuvieron lugar las apariciones de Nuestro Señor a Santa Margarita María de Alacoque, que contó con la ayuda de otro santo que también está enterrado aquí como fue San Claudio de la Colombiere. De aquí a través de estos dos grandes santos se extendió la devoción al Sagrado Corazón por todo el mundo. Es un pueblo sencillo, de corte medieval. Tiene una basílica bastante antigua que parece ser una réplica de las que se vieron con la reforma de Cluny. También tuvimos la gran suerte de poder celebrar en la capilla de las apariciones del convento de la visitación donde estuvo Santa Margarita María.

Después de estas visitas por Francia partimos al mediodía de Paray Le Monial para llegar a Irún por la noche y alojarnos en el colegio de los hermanos de la Salle. Les damos las gracias por lo bien que nos acogieron.
Ya el viernes 25 viajamos a San Sebastián donde un hermano de JRC nos guió hacia el monumento del Sagrado Corazón que preside en lo alto de esta preciosa ciudad. Celebramos allí la eucaristía y visitamos un poco el centro. Algunos incluso se animaron y se bañaron en la hermosa playa de la Concha.


Al mediodía iniciamos el viaje final de regreso a Alcalá con gran gozo y agradecimiento al Señor por todo lo vivido.
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