Como dice nuestro obispo Don Juan Antonio en su carta pastoral, "El comienzo de un nuevo curso pastoral es siempre ocasión de Gracia, una llamada a la conversión, una nueva oportunidad que el Señor nos presenta para nuestro bien y el bien de aquellas personas que nos han sido confiadas"
Ocasión de Gracia y conversión que el seminario quiere aprovechar de una forma especial. Para ello no hay nada mejor que unos ejercicios espirituales que como todos los años, realizamos a principio de curso. En esta oportunidad hemos ido a la casa de espiritualidad de Becerril de la Sierra y nos ha impartido las meditaciones Don Aurelio Fernández, sacerdote con un gran recorrido espiritual y teológico que nos ha ayudado a aprovechar mejor estos días.

Los ejercicios espirituales, se resumen muy bien en la frase del Evangelio de San Marcos `` Subió al monte y llamó a los que él quiso. Cuando estuvieron junto a él, creó un grupo de doce, para que estuvieran con él y para enviarlos a predicar (Mc3,13)´´. Por lo tanto, el envío o mejor dicho, cada curso no tendrá fruto si no lo has puesto todo primero ante Él.


D. Aurelio en sus meditaciones intentó que entráramos en el núcleo mismo del cristianismo que no es otra cosa que Cristo, que no es solo alguien que vivió en un determinado momento de la historia sino que es contemporáneo, es decir, que vive hoy y está presente realmente en la Eucaristía, que es el mismo Cristo que murió y que ha resucitado. El centro del seminario y de toda nuestra vida ha de ser la Eucaristía (¿De qué vamos a vivir si no somos hombres de Eucaristía?). Es por lo tanto Cristo por donde empieza nuestro recorrido, el cual nos lleva al Padre `` Nadie ve al Padre si yo no se lo muestro´´. Somos Hijos de Dios, tenemos un Padre real, que es más padre nuestro que nuestros propios padres. Por eso nos dirigimos a Él como ``Abba, Padre´´, pero esto no lo podemos decir si no es por el Espíritu Santo al cual necesitamos imprescindiblemente para nuestra vida interior, para tener fortaleza y para ser consolados, en definitiva, para vivir según la voluntad de Dios. No nos podíamos olvidar de nuestra madre santísima la Virgen María sin la cual no se puede ser realmente cristiano. Ella ciertamente es Bienaventurada pues es Hija del Padre, Madre del Hijo, y Esposa del Espíritu Santo.


Todo esto nos ha ayudado a ser mejores cristianos y para nuestra vocación sacerdotal. Durante estos días de silencio y oración, Don Aurelio nos ayudó a entender que la Eucaristía debe ser el centro de nuestras vidas, apoyándonos en ella y concibiendo nuestras vidas a Su alrededor, pues como él mismo dijo: "el sacerdote fundamentalmente para la Eucaristía".






Nuestro más sincero agradecimiento a Don Aurelio Fernández por unos Ejercicios Espirituales tan edificantes y por la hospitalidad de las hermanas agustinas de Becerril de la Sierra.
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