Como cada mes de septiembre el pueblo de Alcalá de Henares se volcó con su patrona y alcaldesa de honor: la Virgen del Val y los vecinos de esta ciudad no quisieron dejar de mostrarle su devoción, gratitud y cariño acompañándola desde la ermita del Val hasta la Iglesia Magistral de la ciudad, sede episcopal de nuestra diócesis de Alcalá . Personas de todas las edades aguardaban expectantes a las puertas de la ermita para comenzar la procesión, y según el último balance realizado parece que el número de fieles ha aumentado considerablemente respecto de los años anteriores. A Nuestra Señora la acompañó nuestro obispo Don Juan Antonio, al igual que algunos sacerdotes, diversas cofradías y asociaciones y nosotros mismos, los seminaristas.
A la salida, una vez que la banda militar de la BRIPAC diera comienzo entonando el himno de España, los fieles empezaron a caminar junto a Nuestra Señora a la vez que manifestaban su devoción con sencillas pero profundas letanías populares. No faltó tampoco el tradicional rezo del Rosario acompañado de poemas y versos que ayudaban a la contemplación de los misterios. Más adelante, y tras haber pasado la Virgen por la ermita del Cristo de los Doctrinos y por los conventos de Santa Úrsula y de Nuestra Señora de la Consolación, tuvo lugar la tradicional parada ante el ayuntamiento para dar lugar a la entrega del bastón de mando por nuestro alcalde Bartolomé González poniéndolo a los pies de la Virgen y ratificando así su alcaldía de honor.
Finalmente, tras entrar la Virgen en la Magistral, el obispo de nuestra diócesis complutense se dirigió a los fieles rodeado por una corona de seminaristas del Seminario mayor y menor de nuestra ciudad. Felicitó a todos por el gesto de generosidad que habían mostrado acompañando a la Virgen del Val, y consagró a Nuestra Señora a todos los seminaristas allí presentes a los que se refirió como la niña de sus ojos.
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