El día 13 de noviembre celebramos en nuestras diócesis la fiesta de San Diego de Alcalá. Como todos los años se veneró el cuerpo incorrupto de nuestro querido santo y participamos en la eucaristía solemne en la Catedral presidida por nuestro obispo Don Juan Antonio.
En la homilía, él destacó de san Diego la humilde vida entregada por amor a los demás, como abrazó la cruz de Cristo a lo largo de su vida, primero como ermitaño y luego como francisano lego. Evangelizó en las Islas Canarias y Roma donde realizó algunos milagros. Murió en Alcalá de Henares, el 12 de noviembre de 1463.
Uno de sus más famosos milagros, que muestran la gran caridad de este Santo es el siguiente: Diego era tan generoso con quienes pedían a la puerta del convento, que sus superiores lo encontraban fastidioso y excesivo. En cierta ocasión en que vieron cómo Diego llevaba algo en el hábito, y suspicaces porque ya había dado la limosna diaria, se disponían a reprenderlo cuando milagrosamente los panecillos que el santo llevaba a los pobres se convirtieron en rosas.
San Diego de Alcalá ruega por nosotros.
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