El pasado 11 de noviembre, el seminario hizo la tercera visita a los conventos de clarisas de Alcalá. En esta ocasión tuvimos un encuentro con las llamadas “claras”.
Empezamos a las siete de la tarde, y charlamos agradablemente con ellas hasta las ocho y media, cuando tuvimos la eucaristía.

En el encuentro pudimos compartir de la necesaria eclesialidad. Tanto unos como otros somos hermanos, no solo por el bautismo sino también en nuestra vocación de consagrados a Cristo. Las monjas nos preguntaron qué significaba para nosotros la vida contemplativa. Las respuestas fueron varias, pero todos tenían en común la insustituible oración que hacen por la salvación de los hombres y en especial por la santidad de los sacerdotes. Ellas son nuestro colchón, donde nuestro ministerio puede realizarse, son las madres a las que ponemos voz en nuestras catequesis.
Nosotros hicimos la misma pregunta a ellas. Las respuestas nos ayudaron a entender la necesidad que tienen especialmente ellas de los sacerdotes, pues necesitan su acompañamiento espiritual y los sacramentos que las mueven a ofrecer su vida por los demás.
Demos gracias y pidamos para que nuestros conventos se llenen al igual que el seminario, fruto de santas familias.

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