N U E S T R O    O B I S P O

 

23 Feb 2010

En esta cuaresma se nos presentan el arma de la oración, de la limosna y del ayuno. Y hoy la liturgia nos invita a vivir de la Palabra de Dios y la oración.
La Palabra es la lluvia que cae, empapa la tierra (llega un momento en el que no tienes que hacer mucho esfuerzo para hablar de aquello). Pero la Palabra de Dios no son ideas, es Cristo quien viene. No hay que buscar ideas. Orar es otra cosa.

La Escritura son hechos de la historia de la Salvación de Dios, y las palabras acompañan esos hechos. Hemos de buscar en ellas a Jesucristo, algo que nos haga vivir. Esta Palabra viene a tomar asiento en nosotros y tiene que ver más con la amistad y el afecto que con la reflexión y el discurso. Es la vida de Dios en nosotros porque la recibimos desde la fe.

La oración no nos da ideas, excita el deseo de Dios para que deseemos todo lo que Dios está dispuesto a dar y que nos coloca en el cielo, primero viene Él y promueve la bendición, la súplica, la alabanza. Es un reconocimiento de Dios.

A orar se aprende orando. No puedes comunicar el texto más que pasando por el ejercicio de la oración. Vosotros estáis llamados de manera particular a ser maestros de oración, el salto a la fe que es el don de Dios que viene con Él mismo.

Os invito a que aprovechéis de manera suma la Palabra de Dios. Va cayendo como lluvia fina que empapa la tierra.

Meditar el Padre Nuestro con el Espíritu con que el Señor nos lo ha enseñado. La liturgia dice: fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza nos atrevemos a decir…

Abba (Padre) es la novedad del Evangelio. Hemos de rezarlo desde un espíritu de filiación para impregnarnos de la oración de Jesús.

El termómetro que mide si oramos bien es el cambio de vida.

 

 

VOLVER

 

VIDEO