N U E S T R O    O B I S P O

 

04 May 2010

Hoy, los apóstoles no son exactamente los protagonistas. Dios abre la predicación más allá del pueblo de Israel, los gentiles. El protagonista es Dios.

Pablo dice que no es al margen de la gloria de Dios y de su misión (encomendada por Dios). El Señor es quien abre camino a la evangelización. Los santos han dado su voluntad a Dios y es el impulso que les lleva. Alguien les ha ganado el corazón y viven desde él y para él. ¿Qué les lleva a estos a hacer de su vida una ofrenda? Es algo inagotable (la ofrenda) cuando descansamos nuestra voluntad en la de Dios. Y es una vida que reclama de nosotros la santidad. Estamos llamados a ser otro Cristo y nuestro “yo” debe ser una adecuación a la voluntad del Padre.

Hoy el Señor además nos regala la paz: mi paz os dejo, mi paz os doy. Es el anuncio del primer día de Pascua cuando los discípulos están reunidos en el cenáculo por miedo a los judíos. Esta paz no es un pacto de no agresión. La paz de Dios supone todo un ejercicio previo de reconciliación y esto lo da el Espíritu Santo. ¡La paz es fruto de la reconciliación! La paz es la reconciliación con uno mismo, y sino, no puede vivir.

La Eucaristía es el momento en el que se reconstruye la auténtica paz. Aceptemos esta tarde una vez más que Dios es nuestra paz.

 

 

VOLVER

 

VIDEO