Monseñor Ureña, obispo de Alcalá de Henares:
«El seminario es absolutamente
necesario en una diócesis»
Monseñor Manuel Ureña Pastor, obispo de Alcalá de Henares, ha hecho pública una Carta Pastoral, con motivo de la campaña en favor de la constitución del Seminario Mayor diocesano.
En 1991 monseñor Manuel Ureña encontraba varias dificultades para poder constituir un seminario para la nueva diócesis de Alcalá: faltaban aún el equipo de formadores, un número suficiente de seminaristas, una mínima pastoral vocacional, y un edificio apto y disponible donde ubicar satisfactoriamente la institución del Seminario. Pero ahora, cuatro años después, la diócesis de Alcalá ya tiene en Roma a tres sacerdotes preparándose para el seminario; ya cuenta con treinta y tres seminaristas; la dimensión vocacional está suficientemente integrada en toda la vida de la diócesis y además, ya se ha encontrado el lugar donde poder edificar el Seminario.
El colegio de Infantes será la sede del Seminario diocesano de Alcalá de Henares
El edificio, que entre 1901 y 1910 albergó el colegio de Infantes o Seises, una institución dedicada a la formación de los niños que servían al coro de la Iglesia magistral de Alcalá, hoy catedral, y que, desde 1980 hasta hoy, ha sido la sede del «Centro juvenil Cisneros» regido por los padres Salesianos, será la nueva sede del Seminario alcalaíno. Son necesarias algunas importantes reformas, para que el viejo edificio pueda acoger a 59 seminaristas; para que se pueda restaurar su espléndida capilla neogótica, y disponer de suficientes salas, comedores y aulas. Todas las parroquias y comunidades cristianas de la diócesis están comprometidas con estas reformas.
De todos modos los seminaristas seguirán haciendo sus estudios de teología, incluso cuando puedan ya vivir en su seminario, en la que pasará a ser la Facultad de Teología de la diócesis de Madrid, junto con sus hermanos seminaristas de Madrid y de Getafe.
No debe perderse
ninguna vocación verdadera
De muchísimos hermanos e hijos de esta bienamada Iglesia, a la que intento día tras día toda mi persona, y a la que amo desde Cristo con pasión inaudita he recibido mas de una vez palabras de aliento como estas: «Tendrtemos Seminario, señor obispo; tendremos Seminario. Dios proveerá y nos lo dará pronto. No se preocupe».
Y no podía ser de otro modo. Porque el «sentido de la fe» del «pueblo de Dios» es grande. Y este sentido percibe el Seminario como el corazón mismo de la diócesis, como punto de referencia de las vocaciones, como un gran motivo para el despertar de éstas. El seminario es el tiempo y el espacio que los sacerdotes recordamos siempre. Sólo yo sé el gran bien espiritual que me hace volver de cuando en cuando a mi seminario de Moncada, ese Escorial valenciano de la Huerta del Turia en cuyos muros se templó y fraguó mi vocación.
No debe perderse ninguna vocación verdadera. Y podemos estar seguros de que Dios las da. Para ello necesitamos tener Seminario. Construyamos pues el Seminario.

Tomado de : www.alfayomega.es
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