Es tiempo de ser no de aparentar. Ser es tener identidad, mostrar lo que se es. Aparentar es revelar una falsa identidad, mostrar lo que no se es, pretendiendo ser considerado como alguien que no es: aparentar ser bueno cuando se es malo, justo, cuando se es injusto; santo, cuando se es todo lo contrario. El oro es oro y no oropel, el oropel es oropel, jamás llegará ser oro. ¿Lo entiendes?
Mira por qué hay tantas apariencias endiosadas, míseros espejismos que conducen a la muerte, la cual es el fracaso insuperable. La apariencia es ostensible y vanidosa, es humo de llamaradas; pero no de brasas, jamás llegará a tener cuerpo. Por eso, quienes se guían por el humo, que solamente es un indicador volátil, jamás llegará a ser lo que pretende ser. Ser es ser lo que se es y no otra cosa.
Despierta hijo e hija de Dios, no andes ni en el error ni en la mentira; anda en la luz que destruye las apariencias y en la verdad que sólo revela lo que se es. Por eso tú, muestra lo que eres, que es lo que Dios quiere que seas, para lo cual Él te creó a su imagen y semejanza, no lo contrario que es lo inexistente.
“Dios mío, limpia mi corazón, para que hoy día haga tu voluntad y esté contigo.
Por Mauricio González .